Escribe esta carta al ángel de la iglesia de Filadelfia. Este es el mensaje de aquel que es santo y verdadero, el que tiene la llave de David. Lo que él abre, nadie puede cerrar; y lo que él cierra, nadie puede abrir:[a] »Yo sé todo lo que haces y te he abierto una puerta que nadie puede cerrar. Tienes poca fuerza; sin embargo, has obedecido mi palabra y no negaste mi nombre. Apocalipsis 3:7-8
Las palabras conducen, nos comisionan y nos dan un propósito, esto fue lo que experimentamos hace un par de años cuando estos versos de apocalipsis hicieron que todo por lo que habíamos trabajado durante años, tomara verdadero sentido y entendiéramos (no en su totalidad) que el Padre nos estaba apartando para un plan mayor.
Cuando el Señor nos habló no nos quedó como equipo mas que escuchar y dejar de hacer lo que estábamos haciendo y reiniciarnos para ajustarnos a su dirección. Obedecer su voz y sintonizarnos a su corazón no fue tarea fácil, suele pasarnos que muchas veces escuchamos mucho, pero, prestamos poca atención y no profundizamos en ello. Sin embargo, su gracia fue mucho más abundante y entramos en ese ambiente donde Él nos quería posicionar.
Una pregunta que surgió en este tiempo fue ¿Por qué nos entregas estas llaves? Las llaves siempre se confían a personas idóneas, responsables, que sepan administrar, etc. Entendimos que no solo se nos entregaban estas llaves como prueba de fidelidad o de ser aptos para dicha tarea, era mucho más profundo, se nos entregaba autoridad. El punto es que, no es cualquier autoridad sino delegada para que podamos abrir y cerrar puertas.
Si las llaves son autoridad, las puertas son dimensiones que el Padre abre para que podamos profundizar en sus riquezas en gloria. Puertas que nos conducen a Él, a su corazón, a ser conscientes de que solo Él nos autoriza a que toda puerta cerrada se abra y toda puerta abierta se cierre. Las llaves que portamos no son nuestras, son de Cristo Jesús, si las tenemos es porque Él lo permite y no por nuestros propios méritos.
Oremos: Declaramos que las puertas de la verdad y de la luz se abren para que el reino de Cristo tome su lugar en este tiempo. Cerramos toda puerta de oscuridad que traiga maldición sobre nuestra tierra y las generaciones, anulamos todo decreto de muerte que quiera atentar contra los hijos de Dios y con la iglesia de Jesucristo.
¡Levantamos la bandera desde Sion para que se anuncie a todo lugar que no hay nadie como nuestro Dios!
Equipo Llave de David
