Reconocer el llamado que el Padre ha hecho para entender nuestra identidad (quienes somos) y así responder a la voz del padre (cumplir su propósito).
Establecer a Cristo como el verdadero fundamento de la iglesia por sobre todo otro fundamento incorrecto.
Identificar a los adversarios espirituales que se presentan para oponerse al plan de Dios a través de fortalezas y sistemas de pensamientos que buscarán tentarnos y apartarnos del plan divino del Padre.
Mostrar que el Padre nos ha llamado a ser luz en medio de las tinieblas para mostrar las obras de la luz y cómo eso se vincula con nuestra tarea de ser centinelas y vigías que guardan las puertas.
Revelar el significado de ser un adorador y descubrir el corazón que el Padre busca para vivir una vida de adoración.
Comprender que nuestra identidad y propósito tiene como fin servir a nuestra generación, enseñando a que ellos guarden la palabra del Señor y de esta manera extender el reino de Dios.